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¿Cuáles son los escollos durante las misiones de tus consejos?

El tiempo es el enemigo del consultor. El consultor siempre debe luchar contra el tiempo. No hay buena misión de consejos fuera de los plazos esperados.

Segunda trampa: la deferencia con respecto al cliente

Cuando comenzamos en este negocio, a veces es difícil adoptar un punto de vista autónomo contra su cliente, la tendencia a permanecer. Hacia él en una actitud de deferencia, para hacer lo que él me dice que haga, puede imponer, a riesgo de perder el control de la misión. Debe evitarse comportarse más como un marco asalariado como consultor externo, dotado de su independencia y su autonomía del juicio.

Tercera trampa para evitar: querer hacer todo por sí mismo

en la parte inferior se comportan como un marco y olvide que el consultor no es el que lo hace, sino el que hace, o Más exactamente, el que ayuda a los hombres de la compañía a hacer lo que tienen que hacer mejor de lo que lo hacen ahora.

Cuarta trampa: pase demasiado tiempo al análisis existente

gastar demasiado tiempo en la fase de auditoría y diagnóstico y no profundizar las recomendaciones suficientes para el cliente. Ahora, no olvides, solo las recomendaciones al cliente representan para él un valor agregado real. Como regla general, la auditoría y el diagnóstico aprenden poco al cliente; Apenas le permiten despejar las laderas de la reflexión para mañana. Quinta trampa: no prevén las modalidades concretas de implementación y acompañamiento del cambio en la empresa especificando quién hace qué? Según qué procedimientos? ¿En qué plazos? ¿Y cómo medir la implementación de estas mediciones en la empresa?

sexto trampa: no sé cómo terminar una misión

Una buena misión es una misión que tiene un comienzo y un fin. Si se extiende una misión, el riesgo es excelente para ver que el consultor pierda su autonomía de juicio con respecto a su cliente y se comportan como empleado.

Séptima captura: No pase el tiempo suficiente para pensar

en particular en sus prácticas de consultoría de consultoría y condenarse a sí mismo para repetir lo que ya sabemos cómo hacer. Esto supone, al final de cada misión, y luego, durante el año (o al final del año) para acordar uno o dos días para analizar las evaluaciones de los clientes, identificar sus debilidades y buscar mejorar sus beneficios futuros.

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